viernes, 23 de diciembre de 2016

Vérsame, vérsame mucho, como si fuera esta noche la última vez

 
Que no sea la última tanda de aplausos para este dueto. 
 
Entre la improvisación rauda y la voz clara; entre la habilidad para generar metáforas, con un realzado (y hasta caribeño histrionismo) y la delicadeza para una interpretación aguda, vibrante, ha logrado emocionarme una vez más esta pareja joven. 



Axel y Lydia, lirismo y canción. 

Durante el espectáculo Vérsame mucho, Foto: Juan Pablo Muriel
Lástima perderse el contacto en vivo y directo con un irrepetible espectáculo de poemaciones.  


Una ovación por una escena así, idéntica, iniciática, donde se verse mucho, a ritmo de ron, boleros, nostalgia, décimas, para que aprendan a vestirse de gala y de buen gusto nuestras noches de carnaval.

En el Festival Internacional del Cante de las Minas, de la Unión (Murcia). Recogiendo el premio honorífico otorgado al maestro Alexis Díaz Pimienta.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Nunca es tarde para citar a Ángel González


Ángel González (1925-2008).


ASÍ PARECE


Acusado por los críticos literarios de realista,
mis parientes en cambio me atribuyen
el defecto contrario;
                                              afirman que no tengo
sentido alguno de la realidad.
Soy para ellos, sin duda, un funesto espectáculo:
analistas de textos, parientes de provincias,
he defraudado a todos, por lo visto;
¡qué le vamos a hacer!

Citaré algunos casos:

Ciertas tías devotas no pueden contenerse,
y lloran al mirarme.
Otras mucho más tímidas me hacen arroz con leche,
como cuando era niño,
y sonríen contritas, y me dicen:
                                                qué alto,
si te viese tu padre…,

y se quedan suspensas, sin saber qué añadir.

Sin embargo, no ignoro
que sus ambiguos gestos
disimulan
una sincera compasión irremediable
que brilla húmedamente en sus miradas
y en sus piadosos dientes postizos de conejo.

Y no solo son ellas.

En las noches,
mi anciana tía Clotilde regresa de la tumba
para agitar ante mi rostro sus manos sarmentosas
y repetir con tono admonitorio:
¡Con la belleza no se come! ¿Qué piensas que es la vida?

Por su parte,
mi madre ya difunta, con voz delgada y triste,
augura un lamentable final de mi existencia:
manicomios, asilos, calvicie, blenorragia.

Yo no sé qué decirles, y ellas
vuelven a su silencio.
Lo mismo, igual que entonces.
Como cuando era niño.
                          Parece
que no ha pasado la muerte por nosotros.


Más allá de las narices son Luis García Montero, Ángel González y Joaquín Sabina.
 

jueves, 15 de diciembre de 2016

El olor de las estrelllas (palabras leídas en la presentación de La Niña y el Astrolabio)

Orestes Castro García autografiando un ejemplar de su primer libro.
Antes de presentar la hermosa historia de este cuaderno, es necesario explicar al lector (o recordarle) el significado de la palabra “astrolabio”: instrumento que luce como un reloj, y en épocas muy antiguas, hace ya muchos siglos, utilizaban los marinos para determinar la posición de las estrellas sobre la bóveda celeste, que no es más que el espacio infinito donde se mueven los astros. Este instrumento era usado por navegantes, astrónomos y científicos en general y les servía para conocer la hora a partir de la latitud, o viceversa; averiguaban la latitud en la que se encontraban (si el norte o el sur), conociendo la hora. 


Mi amigo Orestes Castro, artista plástico, cazador de estrellas y autor de este álbum ilustrado, es un enamorado eterno de la poesía y de los niños. Y les contaré un secreto de él: fue uno de los creadores de la popular Calabacita, sí, esa que aparece en televisión y pasea por el cielo sobre una almohada voladora para invitarlos a dormir. En esta ocasión ha escrito para ustedes, con un lenguaje tierno y sencillo, esta historia narrada por un astrolabio que descubre que está viejo y destartalado, aunque con muchas ganas de vivir. Leer línea a línea La Niña y el Astrolabio sumerge al lector en un mar de nostalgia, que es un sentimiento de pena tan antiguo como los propios personajes de este cuento. De hecho, aunque uno de los personajes se llama La Niña, no es esta precisamente una muchacha que va a la escuela primaria, sino un adorno de feria, de los que abunda en muchos de nuestros hogares: un pequeño barco dentro de una botella. La Niña, que en realidad es el nombre de una imitación en miniatura de una de las tres embarcaciones que trajo un señor llamado Cristóbal Colón a Cuba hace varios siglos, es ese barco dentro de la botella.


Ahora bien, aunque el lenguaje de este relato es tierno y sencillo, expresa emociones que uno tiene a todas las edades, y se adivinan sentimientos de añoranza, abandono, deseos de libertad, además de las ansias por alcanzar los sueños, pero también hay humor, así como alusiones a lahistoria del descubrimiento de América. Con la lectura de estas páginas es posible aprender y sonreír al mismo tiempo, gracias a la aparición fugaz de otros personajes y a la manera en las que su autor los ha ilustrado, lo cual es un aspecto que quería destacar. El cuaderno es delgado, pero está lleno de figuras graciosas, colores y letras. Y este tipo de libro se llama álbum ilustrado porque permite narrar el cuento de La Niña y el Astrolabio a través de palabras o de dibujos.
         
Editorial Gente Nueva, 2015.
Orestes, el creador de esta maravilla narrada, cuya magia se puede captar desde las primeras líneas, resalta valoreshumanos en sus escenas, como la importancia de la imaginación, la amistad, la poesía, el misterio, la solidaridad, el aliento y la protección que le brinda el Astrolabio a La Niña, que vivía ajena a todo dentro de su botella (“Mi burbuja de cristal”, como dice ella en algún momento). 
Portal y patio de la Casa Taller Antonia Eiriz.
Invito a los niños, las niñas, sus padres y maestros, a que lean este y otros textos, a que busquen siempre el conocimiento, a que mantengan viva la curiosidad y a que hagan muchas, muchas preguntas.Y ahora acérquense a este mundo colorido donde también aparecen sapos, catalejos, faroles, rosas náuticas, juguetes, barcos, tormentas, ríos y mares. No es casual que el Astrolabio sea un instrumento muy viejo y La Niña muy joven, piensen que él puede ser el abuelo de ella y, como se sabe, nuestros abuelitos son lo que más y mejores historias tienen siempre para contarnos a la hora de acostarnos, aunque no para que durmamos, sino para que soñemos despiertos. 


  Que disfruten la lectura. 

 
 Muchas gracias.

Alamar y El Vedado,
13-14 de diciembre del 2016 

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Ariel crea desde un campo de exterminio (minientrevista II)



Fotos: Cortesía del entrevistado
Mi amigo Ariel Maceo es un provocador. Lo he sabido paulatinamente, a medida que lo he ido leyendo y escuchando. No tenía tan claro este detalle cuando lo conocí en noviembre del 2009, en el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Empecé a suponerlo en las conversaciones en los pasillos, y en las salidas de tono que solemos esgrimir los colegas de este oficio cuando incendiamos, desde nuestra más adolescente ingenuidad, los cánones vivos o muertos. Recuerdo atrevidas oraciones sueltas de uno de sus cuentos, y el raro equilibrio entre cadencia, desparpajo y voz baja de su manera de leer, y no olvido cuando alzó los achinados ojos ante la balacera crítica que sucedía a esas lecturas en el citado curso-taller del Onelio. “Eso sí era una trinchera”, me comentó hace poco, con razón, muerto de risa.


Lo cierto es que Ariel construye, además, y al unísono, una obra narrativa y otra fotográfica. De hecho, es graduado del I Curso de Fotografía Integral de la Escuela de Fotografía Creativa de la Habana (EFCH). Aunque sueña con mezclar sus talentos. Ha sido finalista en varios certámenes nacionales y extranjeros, sobre todo en el ámbito de la fotografía. Ha colaborado en proyectos, festivales, congresos, multimedias, making-of, posgrados sobre la posmodernidad de la literatura cubana del siglo XXI…

El arrepentimiento es atroz. Finalista del Premio Tarton de Retrato España, 2015.
Su primer poemario, Último cumpleaños (cuyo título original es Esperando la carroza), lo publicó la editorial argentina Bruma Ediciones. El segundo libro, “¿Sabes quiénes son los monstruos?”, aparecerá próximamente en la Colección Guantanamera, de la editorial Samarcanda, España.
Otros de sus poemas o cuentos son pura dinamita que a veces estalla y a veces amenaza. Pueden leer se algunos en los sitios y revistas digitales Letralia, Revista Negra, Islíada, Literatosis, Cráneo de Pangea.

 


¿Te divides entre la fotografía, poesía y narrativa?
Esta es una pregunta que me hago a mí mismo con frecuencia, y nunca se cómo responderla, porque siempre varía. Puedo decirte que primero llegó la fotografía, luego la narrativa, y finalmente la poesía. Desde ese entonces me divido en tres frentes donde las ideas pelean entre ellas para sobrevivir en ese campo de exterminio que es mi cabeza, desde el buen sentido de la palabra, claro. A veces autoengañándome digo que lo que me gusta es la narrativa, pero ese sentimiento es momentáneo, efímero, porque luego escribo un poema, por ejemplo Cierra los ojos, que es el último que escribí. Lo leo y me siento poderoso. Por cuestiones de comodidad y ordenamiento, ya mencioné que mi cabeza es un campo de exterminio; decidí darle a cada género su espacio, donde sea solo protagonista, por ende, cuando estoy haciendo fotos, o editando, no me doy la oportunidad de estar pensando en otra cosa, con cada género me mantengo en el ahora, y si de alguna manera sobresale, aun editando, la idea de un cuento, o un poema, la apunto enseguida, porque nunca se sabe qué puede surgir de ahí. Así que te puedo decir que no elijo bandos, soy fotógrafo, narrador y poeta. Un híbrido con ideas repugnantes o maravillosas que convergen en el mismo universo, o sea, el campo de exterminio que es mi cabeza. Además, desde hace un tiempo saboreo la idea de que, si tengo la posibilidad camaleónica de desenvolverme entre las tres manifestaciones, quizás sea la hora de mezclarlas. En eso estoy.

¿La humanidad necesita poetas?
Muy buena tu pregunta. Más que nada la humanidad necesita gente que piense y genere individualmente. No hablo de hombres nuevos. Hablo de personas con la sensibilidad necesaria para converger en el mismo espacio del otro, no para entorpecerse, sino para hacer crecer ese mismo espacio, juntos. Ahora te respondo la pregunta, sí, necesita poetas. La poesía es luz cuando se ha perdido el oscuro camino, esta frase la dejé en alguna parte de La Habana, grabada hace muchos años cuando era adolecente. Y puede que suene simplona, cursi, inocente, pero no deja de ser real. Los poetas somos individuos que navegamos entre los demás anónimamente, y de paso vamos dejando un rastro de conocimiento, miseria o de ideas por donde pasemos. Ojo, no hay grandeza alguna en ser poeta. La grandeza radicaría entonces en lo que pueda aportar dicho poeta, en lo que deje tatuado en la tierra por donde camine. La grandeza radicaría en ese poema sencillo que se alberga en todo el que lea, y dentro de esa persona, convertirse en algo grandioso. Ahí es donde funciona la belleza de la poesía. Mientras el poeta tenga la capacidad sorprender al lector, al individuo animal complejo que somos todos, la humanidad estará salvada.

¿Qué grandes títulos no deben faltar nunca en tu biblioteca?
Bueno, la lectura a veces depende del estado de ánimo de cada cual. También influyen las amistades o personas importantes. Por lo general en mi biblioteca trato de tener a autores consagrados y desconocidos, libros en los que pueda abrir en la página 44 (ritual) y que me sorprenda lo que lea, sin importar si es una novela, un libro de poesía o un manual de cámara. Acá te menciono alguno de esos títulos: Habanacer, Máscaras, Crónicas maravillosas, Esperando la carroza, La desconocida, La sombra del viento, Causa justa, Mientras llega la noche, Mundo cruel, Contar es un placer, Viaje al corazón de Cuba, Mientras escribo, La reina Isabel cantaba rancheras, Tengo miedo torero, El hobbit, Escrito en playa amarilla, Yo también pude ser Jacques Daguerre, Malas artes


 Cierra los ojos

A la Pelusita

Cierra los ojos
aguántate las lágrimas
los muertos no regresan.

Cierra los ojos
comete un
cake
olvida las fotos.

Cierra los ojos
que la lluvia haga lo suyo
fúmate un taco.

Cierra los ojos
puedes venirte frente al espejo
noviembre es una delicia.

Cierra los ojos
escucha a Nick Mulvey
cómprate una cerveza.

Cierra los ojos
no te vayas en ese barco
abraza a la Pelusa.

Cierra los ojos
quema los periódicos
nosotros no sembramos.

Cierra los ojos
escucha al miedo
la oscuridad es un aliado.

Cierra los ojos
apaga las luces
vámonos.